Comunicación y movimiento…..

– ¿Recuerdas este objeto?

Pregunta clara, sin eufemismos. A veces ofrecemos preguntas tan largas que parecen discursos con la buena intención de orientar al paciente y al final no recuerda que le estábamos pidiendo. Me dirigía a él de la forma más coloquial posible.

Se tocó la boca en varias ocasiones y emitió varios chasquidos con su lengua. Empezó a emitir /eso es…/, /eso es…/ pero no lograba sacar más palabras. Bueno, en cierto modo creo que si lograba sacar más palabras pero había aprendido a inhibir palabras que él mismo consideraba que no le llevaban a ninguna parte.

Con su mano izquierda estirada me lo pidió poniendo cara de  “ya verás, tú” y gesticulando una sonrisa. Cogió el objeto. En ese momento quedó absorto del mundo y comenzó a manipular el objeto. Lo posó en la mesa, pasó una mano por todo su conjunto, palpó parte por parte, lo miró desde diferentes perspectivas y, en un siguiente paso de su rutina de presentación y acercamiento al objeto, comenzó a hacer uso de él (en este caso se las apañó para desenroscar el tapón y hacer como que bebía). Acto seguido, cogió aire y soltó con un pequeño esfuerzo al inicio /botella/.

Lo logró.

Nos encantaba manipular objetos reales. De su entorno y del mió. él los movía mientras yo verbalizaba todas las posibilidades de acción que se podían llevar a cabo con esos objetos. Nos poníamos en acción. Así fué como comenzamos a recuperar las palabras que aparentemente habíamos olvidado. Estas acciones le permitía recuperar muchas palabras de su entorno y comenzar a entablar conversaciones.

– A medida que vayamos usando el objeto vamos a intentar verbalizar la acción que hacemos con él.- —

– Co…cooo…coger…..a…abrir….beee…beeebeeer

Poco a poco conseguiamos recuperar léxico y más léxico. Detrás de estas palabras había un inmenso esfuerzo y descansos varios para tomar un respiro.

La importancia de trabajar con objetos reales. La necesidad de utilizar las cosas que rodean a la persona para motivar la comunicación. La necesidad de no caer en lo estático y poner en movimiento a la persona mientras trabajamos es fundamental para facilitarle una funcionalidad.

En este caso, se trataba de una persona que padecía una afasia y que al ponerse en movimiento se había observado una mejora en su fluidez verbal. Su cerebro se ponia en marcha cuando buscábamos el movimiento implicado en las palabras que no podíamos recuperar. Y no siempre era capaz de conseguirlo pero en muchas ocasiones sí y eso le reportaba cierta confortabilidad.

Moverse y comunicarse, imposible hacer una separación, como muchas cosas en nuestra vida.

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